¿HASTA DÓNDE DEBES HUNDIRTE PARA REACCIONAR?

Guía

El 18 de octubre de 2019 decidí que no podía más.

Dije ¡basta! y comencé a construir la vida que realmente quería.

Una vida alineada con mis valores.

Pero llegar ahí me costó casi dos años de dudas, inseguridades y creencias limitantes.

Diciembre 2017. En mi peor momento.

En lo laboral:

Trabajaba como jefe de informática en el sector del transporte urgente, donde todo era presión, horarios imposibles y un ritmo frenético que me estaba destrozando.

Además, la relación con algunos compañeros no era buena, y cada día se sentía como una tortura.

Sin darme cuenta, ya estaba enfermo: depresión

Sabía que mi experiencia me permitiría encontrar otro trabajo, pero nunca daba el paso. Con dos hijas, una hipoteca y todos los gastos típicos, el miedo a perder mi estabilidad me paralizaba.

Tenía algo de dinero, sí, pero ¿de qué servía si no era feliz? Estaba atrapado en un trabajo que consumía mi energía, mi tiempo y ya no me llenaba.

En lo personal,

Mi banda de música, mi gran pasión durante más de 20 años, se disolvió y las amistades se desgastaron o quedaron atrás por la distancia.

Me sentía solo y empecé a mendigar amistades. Un error que desalineó por completo mis valores.

Vagaba sin rumbo, apagado y desmotivado, sin sueños ni propósito.

Lo único que me daba felicidad era mi familia, y menos mal, porque fueron mi salvavidas.

El detonante llegó cuando mi hija dejó de incluirme en sus dibujos familiares. “Siempre estás en el trabajo”, me dijo.

Ese día dije basta y decidí CAMBIAR DE RUMBO.

Dejé mi trabajo y usé mis ahorros para formarme en coaching, inteligencia emocional, escucha activa, disciplina positiva y PNL. Estas herramientas me ayudaron a transformar mi vida y a descubrir quién era realmente.

Descubrí que mi camino era el desarrollo personal y profesional. Mi experiencia y conocimientos podían ayudar a otros en situaciones similares.

Desde el primer momento supe que había tomado la decisión correcta.

Hoy puedo decirte que:

Eduardo Viejo Obispo

Este soy yo ahora. Nada que ver con la otra foto ¿verdad?

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Trabajo con libertad

Esto quiere decir que lo hago a mi ritmo, con mis normas y desde donde quiero.

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Amo lo que hago

El poder ayudar a personas me motiva muchísimo y saber que, a través de mis servicios consiguen alcanzar sus metas, es una sensación de plenitud total.

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Tengo el estilo de vida que quiero.

Día a día sigo aprendiendo más cosas y estoy en continua expansión personal y laboral.

Por eso te hago estas dos preguntas:

¿QUÉ TE TIENE QUE PASAR PARA QUE CAMBIES EL RUMBO DE TU VIDA?

¿HASTA DÓNDE DEBES HUNDIRTE PARA REACCIONAR?

Yo reaccioné y creé Evorumbo.

Pero eso fue sólo el principio …

Ahora no paro de ampliar las fronteras de mi vida, sin prisa, pero sin pausa.

Disfruto diaria y conscientemente del nuevo Edu que estoy creando.

Agradezco, enormemente, todos los días por haber sido valiente, haber reaccionado y haber cambiado el rumbo de mi vida.

Ahora, soy 100% …

Y muchos más “soy” que están en camino.

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Eduardo Viejo Obispo

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