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El peligro de no tener sueños

 

El día que decides ser valiente, y todo cambia a mejor 🙂

 

¿Recuerdas que te contaba al principio de esta Newsletter que el 18 de Octubre fue la fecha en la que cambié el rumbo de mi vida?

Es cierto, fue un cambio radical y a mejor.

Estaba encantado por haber sido valiente y haber tomado la decisión de dejar de ser infeliz.

La sensación que tuve a partir de ese día fue de paz y tranquilidad.

Esta sensación te aseguro que fue oro para mí.

Fue la cura que mi alma y mi cuerpo necesitaba en aquellos momentos.
 

Mi vida se resumía en:

 

  • Llevaba a las niñas al cole.
  • Me iba a comprar pan.
  • Desayunaba muy muy tranquilamente.
  • Hacia la comida
  • Me iba a escalar o a jugar al pádel.
  • Recogía a las niñas del cole
  • Comíamos tranquilamente
  • Me echaba una pequeña siesta
  • Leía un poco
  • Merendábamos jugando los 4 a un juego de mesa
  • Nos íbamos a andar por el pueblo
  • Hacía la cena
  • Cenábamos
  • Veíamos alguna serie o leíamos
  • Y a la cama

 

Estuve viviendo así varios meses.

Es posible que puedas llegar a pensar que vaya rollazo estar varios meses haciendo eso, pero para mí era como estar en un balneario.

Necesitaba descansar, mental y físicamente, y ese estilo de vida me lo daba.

Era lo que necesitaba después de los últimos años de estrés, agobios y malos rollos constantemente.

Además, tenía la tranquilidad económica del paro durante dos años y que mi mujer teletrabajaba como informática también.

Así que, estaba cubierto cierto tiempo, y eso me aseguraba esa tranquilidad que tanto anhelaba.

En esos momentos, no me importaba lo más mínimo no tener ningún sueño, meta o propósito.

No me daba cuenta de lo importante que es tener un sueño o sueños.

 

 

Sólo pensaba en jubilarme a los 40 años

 

Creo que fue en Mayo de 2020. Estábamos metidos en plena pandemia.

Me puse a hablar con mi vecino José en la terraza por la tarde y se nos hizo de noche. Nuestras charlas suelen ser largas cuando nos ponemos. 😅

Recuerdo que me puse a contarle todo lo que ahora te estoy contando a ti.

Pero además, le conté que había estado mirando por internet como poder jubilarme a los 40 años.

Había estado echando cálculos y con el sueldo de mi mujer y unos 400€ nos daba para vivir sin ningún problema * (Hay que decir que durante unos meses reduje los gastos mensuales muchísimo, pero eso ya te lo contare en otro post)

 

No quería volver a saber nada de la informática, de jefes, de horarios imposibles, de estrés, agobios, malos rollos y sin ver a mi familia.

Solo quería seguir tranquilo y en paz como había estado estos últimos meses.

Para mí, en esos momentos, jubilarme a los 40 años era lo mejor que me podría pasar.

Ahora agradezco haber tenido esa conversación.

Me sirvió para darme cuenta que ese camino había estado muy bien durante unos meses para sanar las heridas del pasado.

Pero que con 40 años y una vida entera por vivir no podía seguir con esa visión.

Sin quererlo, una oportunidad se me presentó delante de mis ojos.

Parece como si me hubieran estado observando.

 

 

Y, entonces, surgió una oportunidad: La END

 

A través de YouTube me salto por casualidad un anuncio de la Escuela Nómada Digital (END).

En este anuncio, te explicaban cómo descubrir tu propósito de vida y cómo montar un proyecto digital a partir de este.

Sobre este tema de la END mandaré otro correo con mucho más detalle. Merece mucho la pena contarlo.

Pero lo que ahora quiero contarte con este correo es que ahora me doy cuenta de que sin una meta, un propósito o un sueño, no se puede vivir.

Me recuerdo en esa conversación con mi vecino y no me gusta en lo que me convertí.

Lo peor de todo es que también me di cuenta que había estado viviendo sin sueños los últimos 5 años.

Y eso sí que me dolió.

¿Cómo se puede llegar a ser un vegetal en vida? Sin ilusiones ni pasiones

Pero reaccioné, desperté y me puse en movimiento.

Ahora tengo muchos sueños y, poco a poco, voy atrayendo oportunidades que aprovecho plenamente.

Gracias al plan de acción que me monte para conseguirlo voy disfrutando del camino mientras lo consigo.

Y ahí está la clave de todo: Márcate un sueño y ponte a disfrutar del camino.

Si te ha gustado este post y quieres compartir conmigo tus sueños, me encantaría conocerlos.

No seas tímido y contesta a este post. 😉

Recuerda, puedes encontrar más respuestas y soluciones con los servicios y productos que encontrarás en www.evorumbo.com