Hola, en el Post de hoy voy a hablarte de las 4 señales que mi cuerpo me mandó, en su momento, advirtiéndome que las cosas no iban por donde debían ir.

No fui consciente de ellas ni de lo peligrosas que podrían haber llegado a ser a largo plazo, si no hubiese cambiado el rumbo de mi vida.

En mi caso, ya sabrás que mis últimos años como jefe de informática no lo pasé nada bien, y mi cuerpo no hacía más que mandarme señales de que parara. Si quieres leer más sobre mí te dejo aquí el Enlace

Y ahora, quiero compartir contigo las señales que mi cuerpo me mandaba. Principalmente fueron estos cuatro:

  1. Tics en los ojos. Sobre todo en los últimos meses como jefe, mis párpados se ponían ellos solos a moverse en forma de pequeños golpecitos o espasmos. No era algo exagerado ni doloroso, pero se ponían a moverse y se podían tirar así horas. Al final, era molesto ya que no podía pararlos.
  2. Sudoración excesiva. Esto sí que era un problema de verdad. De repente, un día, empecé a sudar por las axilas. Cada vez que tenía comités de dirección, reuniones con mi equipo o con clientes, las axilas se ponían a sudar por cuenta propia. Y cuando digo sudar, no es un poquito. Lo hacía de forma desmesurada e incontrolable. Llegó a ser tal el problema que me provocaba, que tuve que llevar unas especies de gasas o compresas especiales, que se pegaban a las camisas, para poder frenarlo un poco. Aún así, tenía que llevar otra camisa de repuesto para cambiarme casi todos los días. A veces, pienso que este problema fue uno de los muchos que me ayudó a tomar la decisión de cambiar de rumbo mi vida. Me daba mucha vergüenza ir con las camisas manchadas de sudor.
  3. Ansiedad y falta de aire. Tuve un par de ataques de ansiedad. Había oído hablar de ellos a veces, pero no les daba mayor importancia. Siempre pensaba que eso era temas de otras personas. Pero, ¡ostras!, cuando te da un ataque de ansiedad, no mola nada. De repente, ves que te falta el aire, el corazón parece que se te va a salir del pecho y te empiezas a poner nervioso porque no sabes lo que te está pasando y se crea un círculo muy malo. Para este problema, la homeopatía me ayudó mucho a neutralizar estos ataques, pero no solucionó el problema de base.
  4. Canas en abundancia. Esto fue increíble también. Cuando me hicieron jefe de informática, todo fue a más: Problemas, estrés, ansiedad, agobio, tensión y … ¡¡¡canas!! ¡Muchas canas en cuestión de meses!

Decirte que no podía controlar ninguno de ellos y cada vez iban a más. Vinieron sin que yo los llamara y me sentía muy impotente al no poder controlarlos.

Para mí, contar esto en este post, me parece muy importante. El motivo es porque ahora, una vez ha pasado el tiempo, veo que mi cuerpo fué muy listo y empezó poco a poco a mandarme señales de que por ese camino, la cosa no iba bien. Otra cosa es que tardara en escucharle.

Estoy seguro de que, si no llego a parar y cambiar mi estilo de vida, mi cuerpo me hubiera hecho parar de golpe con una enfermedad tipo cáncer o tumor o a saber qué. Y entonces, ahí si que tienes que parar porque no queda más remedio.

Pero, al final, tomé una decisión y cambie el rumbo de mi vida. Si quieres saber cómo lo hice, aquí te dejo el enlace donde lo explico.

Pero la cosa no se quedó sólo ahí. Una vez que dejé mi trabajo y cambié radicalmente de estilo de vida, mi cuerpo notó estos cambios también de forma radical. Mi vida pasó, de ser estresante, a ser tranquila y en paz.

Pero mi cuerpo aún necesitaba desintoxicarse al 100%. A los dos meses de dejar el trabajo aproximadamente, un dolor de espalda vino a mí sin ton ni son. Era un dolor de espalda total mente diferente a los típicos que se suelen tener de cervicales o de hacer deporte.

Estuve así un par de meses y solo deciros que para poder levantarme de la cama necesitaba 30 minutos de estiramientos.

No soy médico, pero creo que mi cuerpo terminó de limpiarse por dentro y necesitó hacerlo de esa manera.

Ahora, ya no tengo ninguno de estos problemas de tics en los ojos, sudoración excesiva ni ansiedad. Bueno, las canas no se han ido pero por lo menos ahora salen más tranquilamente. jejejejejeje y además, quiero pensar que me dan un toque especial. 🙂

Si quiero que te quedes con algo de este Post, es que escuches a tu cuerpo. Constantemente nos manda señales para decirnos si vamos por buen camino o no.

Estas fueron mis señales pero es posible que tu cuerpo te las haga llegar de otra manera.

Déjame tus comentarios si te ha gustado o si quieres compartir cuales son las señales que te manda tu cuerpo.

Pasa un buen día!!

Nos vemos!

Hasta pronto!